GEOLOGÍA



Para trabajar con cristaloterapia es importante diferenciar lo que es un mineral, un mineraloide, una gema, una roca o un gel sólido.
Mineral es definido como un “sólido homogéneo por naturaleza con una composición química definida (pero generalmente no fija) y con una disposición atómica ordenada. Normalmente se forma mediante un proceso inorgánico”. Si no se cumplen estos requisitos no se puede llamar a esa sustancia mineral. Es decir, si es artificial como el “sulfato de cobre cristalizado” o si es orgánico como la resina fósil “ámbar”, el “coral” o las “perlas”  no se considera mineral aunque en ocasiones a éstas últimas se les denomine “gemas”.  Todos los minerales tienen estructura atómica ordenada por lo que son llamados “cristales”.
Hay más de 4000 minerales identificados. De ellos muy pocos cumplen con la denominación de piedras preciosas ya que deben tener unos estándares de belleza, durabilidad y rareza que son cumplidos casi exclusivamente por los diamantes, las esmeraldas, los zafiros y los rubíes (a veces, las perlas y los ópalos). Las piedras semipreciosas son los minerales u otras sustancias (generalmente orgánicas) cuyas características  son de inferior calidad que las de las piedras preciosas pero aún así permiten que sean usadas en joyería como adornos, objetos de orfebrería, etc. Por ejemplo, el jade, el lapislázuli, la amatista, el citrino, etc.
Como los minerales están formados por distintos elementos combinados según una estructura definida, el resultado final dependerá de los elementos que participen en su formación. De entre ellos, el oxígeno, el silicio y el aluminio son elementos muy comunes en la corteza y el manto, lugares de formación de los minerales por lo que aparecerán con bastante frecuencia.
Rocas. Los minerales se agrupan en rocas que están formadas por uno o más minerales. La formación de las rocas se divide clásicamente en tres ambientes geológicos: ígneo o magmático, sedimentario y metamórfico (metasomático). Lo importante de estos ambientes es que poseen características propias que determinarán el tipo de mineral a cristalizar. Aunque a veces, bajo distintos ambientes se forman los mismos minerales.
* En el ambiente magmático (primario) los minerales proceden de un magma previo. Un magma es un fundido de composición silicatada  en el que existen cristales y/o fragmentos de rocas en suspensión así como algunos gases y vapores disueltos. Este magma puede enfriarse lentamente en profundidad dando lugar a las rocas plutónicas como los granitos, granodioritas, gabros o pegmatitas. Si se enfría rápidamente en la superficie se producen las rocas volcánicas como sienitas o basaltos.
* En el ambiente  sedimentario (secundario) las rocas son producidas como consecuencia de fenómenos de alteración, transporte y sedimentación de cualquier tipo de roca anterior. La alteración mecánica o física de la roca, la fragmenta, la disgrega y aumenta su superficie a la atmósfera. Su sedimentación provoca las rocas detríticas como los conglomerados, areniscas, brechas, etc. La meteorización química produce la alteración de la composición de los minerales previos que se disuelven y precipitan dando lugar a nuevos minerales. Este fenómeno da lugar a las rocas sedimentarias químicas como las calizas, travertinos, lumaquelas, dolomías, sílex, evaporitas (sal, silvina, calcedonia, ópalo, yeso y anhidrita). Cuando hay acumulación de sustancias orgánicas pueden formarse las rocas sedimentarias orgánicas (carbones y petróleo).
* En el ambiente metamórfico (terciario) las rocas se transforman mineralógica y estructuralmente en estado sólido cuando éstas son sometidas a condiciones físicas y químicas distintas a las que prevalecieron en el momento de formación de las mismas. Las rocas y minerales resultantes, dependerán directamente de las condiciones de presión y temperatura sufridas pero también de la composición química de la roca previa. A este grupo pertenecen los mármoles, el gneis y el esquisto.
Otras sustancias. Existen otras sustancias que no son consideradas minerales pero que suelen usarse en cristaloterapia. Algunas sustancias son orgánicas como las resinas que han endurecido con el tiempo como el ámbar o el copal. Algunos fósiles también son utilizados como el xilópalo (madera fosilizada) o el jaspe turritella (formado a base de gasterópodos). Otras sustancias presentan una estructura amorfa, es decir sin disposición ordenada de los átomos (sin carácter cristalino), son denominadas mineraloides entre los que se encuentra el ópalo, el azabache, el carbón, la obsidiana y el mercurio.
El ciclo geológico y humano. Lo interesante de los ambientes petrogenéticos comentados anteriormente es su carácter dinámico. Se interrelacionan mutuamente y unos dan lugar a otros. Este carácter dinámico es una constante universal de nuestra existencia y aparece en muchas culturas como la budista, hinduista y taoísta. Geológicamente hablando podemos comenzar por la formación de una roca magmática que cristaliza de un fundido. En un paralelismo con el ser humano podríamos considerar como “cristaliza” el feto en útero materno líquido. Las rocas magmáticas se alteran en superficie debido a las nuevas condiciones de presión y temperatura dando lugar a las rocas sedimentarias. Paralelamente, el ser humano interactúa también con su medio adaptándose a sus circunstancias externas sociales y familiares. Las rocas sedimentarias vuelven de nuevo al interior de la corteza a través de las zonas de subducción lugares frecuentes de generación de rocas metamórficas. En este ambiente aparecen nuevos cristales sometidos a alta temperatura y/o presión. También nosotros cuando nos encontramos sometidos a presión somos capaces de rehacernos, de renacer de nuestras cenizas y cristalizar un nuevo yo tras pasar una etapa de crisis. Finalmente, las rocas metamórficas acaban por fundirse y generar un nuevo magma para comenzar un nuevo ciclo. En nuestro caso, dejamos esta existencia física para que nuestro alma comience un nuevo proceso.

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